Los niños son curiosos, capaces y creativos y se expresan de muchas maneras, no sólo a través de palabras, sino con dibujos, pintura, movimiento, música, juego y materiales. Como afirmaba Loris Malaguzzi*, los niños tienen “cien lenguajes” para expresarse y comprender el mundo, y el arte es uno de los más poderosos en la infancia temprana. Reggio Emilia (ciudad en donde fue creado) es un enfoque educativo impulsado por Malaguzzi que nos recuerda que el arte es un lenguaje esencial de la infancia y que acompañar la creatividad de los niños es acompañar su desarrollo integral.
Por otro lado, el arte les enseña a los niños que hay múltiples maneras de ver el mundo y que las posibilidades son infinitas, lo que favorece a que desarrollen un pensamiento flexible que favorece su capacidad de comprensión, adaptación, solución de problemas, tolerancia a la frustración, empatía y conexión con ellos mismo y con lo demás. Por lo tanto, el arte no debe ser visto como una actividad secundaria sino como una parte fundamental de la formación temprana.
*Loris Malaguzzi (1920-1994) fue un pedagogo y educador italiano creador del enfoque educativo Reggio Emilia, centrado en la infancia temprana. Si te interesa conocer más sobre su filosofía te recomiendo: Malaguzzi, L. (1194). Your image of the child: Where teaching begins. En C. Edward, L. Gandini & G. Forman (Eds.), The hundred languages of children. Ablex.
Para conocer más al respecto: